Panama Al Brown, el boxeo y las artes.

13.11.2010 02:32

 

Panamá Al Brown: interesante capricho de la intelectualidad europea.

 

Panamá Al Brown (1902-1951) Alfonso Teofilo Brown, es indudablemente reconocido en los anales deportivos, como el primer campeón latinoamericano de la historia del boxeo moderno. El precursor de la mítica casta boxística panameña, que para alegría de muchos parece estar resurgiendo de sus propias cenizas. Sus puños le otorgaron un sitial privilegiado dentro del mundo deportivo, pero además le convirtieron en un icono cultural que sorprendentemente, aún sigue siendo fuente de inspiración artística. Es precisamente ésta arista de la figura de nuestro primer campeón, la más ignorada y olvidada por los panameños, siendo la que por tanto merece especial alusión.

 

Panama Al Brown nace en la ciudad de Colón en el año 1902. Como en el caso de muchos otros afro-panameños, su nacimiento le sorprende en estos predios ya que su padre, un liberto de Tenesse, había decidido establecerse en Panamá para laborar en la construcción del fallido canal francés. Para el año 1922, el espigado boxeador ostentaba la faja nacional del peso mosca, trasladándose entonces a la ciudad de Harlem, cuna del denominado “nuevo renacimiento negro”, movimiento socio cultural que pregonaba la reivindicación del afroamericano, a través del arte, la literatura y la lucha por los derechos civiles. Allí logra conquistar una buena cantidad de victorias pero no logra escapar al embate del racismo.

 

En 1926 Al Brown se establece en París, reconocida en aquella época como la capital cultural y artística del mundo; allí en un ambiente menos hostil, adquiere una importante fama personal refrendada por sus virtudes atléticas; fama que trasciende los cuadriláteros, llevándolo a ser conocido como un referente del “noir monmatre”.

 

Es en ese momento de ascendente notoriedad dentro de la sociedad parisina, que Al Brown comienza a llamar la atención de los surrealistas y dadaístas franceses, alguno de los cuales lo llega a describir como “un poema en tinta negra”; frase que refleja la concepción intelectual del boxeo como una manifestación de carácter artístico.

 

Entre memorables batallas e interminables fiestas, Al Brown logra conservar el titulo mundial gallo de la WBO de 1929 a 1935. Cansado del rigor del boxeo y cada vez más entregado a una vida bohemia donde resaltaban los excesos; Brown considera el retiro de la actividad pugilística, estrenándose temporalmente como bailarín de jazz en el Cirque Medrano, lugar donde llega a alternar con la propia Josephine Baker. Es en este momento de su vida que se cruza en su camino el controversial Jean Cocteau « Le varon phantome de l´art francais » quien idealizara al boxeador panameño en una serie de versos que se publican alternativamente en periódicos de la época, pero que serían compilados bajo el titulo “Jean Cocteau y Panama Al Brown: Historia de una amistad”, material que sería publicado finalmente en la década de los noventa. En los mismos Cocteau asimila la poesía al boxeo, encontrando simetría entre lo que entiende como artes comunes:

 

“Al Brown es un misterio. En el campo del boxeo y en el de las letras hablamos la misma lengua. Empleamos lo que la gente llamaría los mismos trucos… que no es otra cosa que el estilo, privilegio de muy pocos. ! Desconfiad deportistas! Se enfrentaran siempre con un príncipe del ring, un fenómeno, un hechicero, un acróbata, un psicólogo, un espectro, un sonámbulo, un poeta, en resumen: Un boxeador”.

 

El multifacético artista francés se convertirá en amigo, confidente e incluso apoderado de Al Brown, motivándolo a entrenar nuevamente y a recuperar el título mundial que había perdido dudosamente ante el español Baltasar Sangchili. La obra poética que el artista realiza en torno a la figura del panameño; fue de tal belleza e impacto que la misma sirvió de inspiración a otros intelectuales de finales del siglo pasado que volvieron a recuperar la figura del boxeador colonense como fuente de inspiración de su labor literaria y artística.

 

Tal es el caso de Eduardo Arroyo, escritor y artista plástico español de origen leones, que en el año 1984 publica en idioma francés “Al Brown 1902-1951”, documento biográfico que ha sido traducido al español, italiano y alemán, y que es hasta el presente la obra mas elaborada acerca de la vida del llamado “torbellino negro de los cuadriláteros”. Posteriormente Arroyo vuelve a recurrir a la figura de Al Brown dentro de su actividad artística; esta vez como principal elemento temático de múltiples obras visuales y pictóricas.

 

“¿Por qué toda esta pasión, esta curiosidad, esta devoción por el pugilismo? Yo también me lo pregunto. El pintor es un hombre solo. El boxeador es un hombre solo. El ring es un cuadro blanco, marcado por la sangre, el sudor, el agua y la resina donde se representa el drama. Sangre, sudor y lágrimas. Éxitos raros y fracasos frecuentes. Una toalla vuela como una paloma derribada por un disparo”.

 

Stephano Jacomuzzy, es otro de los intelectuales europeos que se vio atraído por el mito de Al Brown. Profesor titular de la cátedra de Literatura Italiana de la Universita di Torino, pública en el año 1988 una novela histórica denominada “Un Vento Sotile” que sería también publicada bajo el nombre “Swing”, en la cual Al Brown figura como carácter principal.

 

Son muchos otros los artistas que de alguna manera u otra se han visto inspirados por Panama Al Brown; un boxeador negro que emerge desde el trópico centroamericano, para convertirse en toda una personalidad de la avantgarde sociedad parisina de los años 30. Al Brown es y fue mucho más que un boxeador, fue considerado un artista, un caballero, un ser privilegiado que despertó la imaginación y admiración de una clase intelectual y artística que supo apreciar sus cualidades y rendir tributo a su figura.

 

Preparado por: Ariel Pérez Price

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